En el trabajo, en las reuniones del colegio, en la cola del súper, en el ascensor de casa, ante el espejo cada mañana…, son ideas que nos acompañan desde la infancia y que, a falta de una expresión mejor, nos joden la autoestima  imperceptible pero invariablemente.Son tan corrientes que no nos detenemos a analizar su poder. El poder de las ideas se expresa mediante palabras, y estas son recurrentes así como sus efectos. He cogido tres para empezar, ya vendrán los múltiplos.   1-Voy hecha/o unos zorros,tengo cara de culo, no se puede hacer más con esta cara, etc Primero habría que determinar si para ti ir hecho unos zorros es ir con ropa NODE ( no -de-marca) o llevar un plátano en la cabeza. En serio, hay quien va con un plátano en la cabeza y no se le ocurre criticarse. Lo principal es ir a gusto contigo misma/o. Por supuesto, quien tiene esos pensamientos está claro que no está a gusto consigo mismo.La pregunta es ¿por qué? Todos tenemos días en los que podemos parecer un experimento fallido de la moda. En esos días del messss, una alternativa es reírse.Es una alternativa que siempre funciona y funciona con todo. Pero ojo, tiene que ser una risa que venga desde el fondo, desde las tripas.Podemos provocarla empezando con una risa sarcástica y rizar el rizo mentalmente hasta lograr una risa auténtica.No sabéis lo beneficioso que es reírse para el cuerpo y la mente. Reírse de uno mismo con amor,con generosidad, nos eleva la autoestima. Seamos generosos. Si no podéis reíros,  sonreíd. Una cara vestida con una buena sonrisa luce tanto o más que un maquillaje de Bobby Brown o un afeitado de primera. Para lograr esa sonrisa, recurrid a pensar en algo que la haga salir, ya sea persona, animal o cosa, aquél plan que tenéis para las vacaciones, o el vídeo de youtube que os enviaron y que os hace partir de risa.Lo que os funcione ,eso es lo correcto. La sonrisa es mágica, saca la belleza de todos y cada uno de nosotros. Eso sí, lavémonos la cara. Cuidarnos es lo primero y no lo hacemos por los demás, sino por nosotros. Lo que no funciona es salir de casa con la ropa puesta y un abrigo invisible de autocrítica que pesa tanto que nos hace bajar la cabeza. No, no, no, la mirada siempre al frente. Si os percatais de que vuestro mentón entabla diálogo con vuestro cuello, enderezáos rápidamente. Espalda recta, cabeza perpendicular al suelo, mirada al frente. Veréis como vuestro ánimo cambia.

2-Este/a me mira mal,¿qué se habrá creído? La falta de autoestima es amiga de los videntes, de los falsos videntes. Es cierto que nos encontramos personas que parece que a falta de un bazoca, convierten sus ojos en armas de precisión.Pero ¿y si no nos miran a nosotros? En muchos casos miran a través nuestro…nuestro o de quién esté en su ángulo de visión. Son personas que, como nosotros, tienen sus propias luchas y se abstraen en ellas a la mínima ocasión. También se dan casos en los que, por el motivo que sea, sí somos el objetivo de la granada pero son pocas las ocasiones en las que podemos afirmar, sin sombra de duda, que ese es nuestro caso. Los matices son importantes. Puede que no le caigamos bien a esa persona pero que realmente su ira la provoquen sus propios asuntos. ¿Lo veis? Un poco de cada. En cualquiera de los casos, la tendencia es montarnos nuestra película.No nos detenemos a razonar, no contemplamos más que el “ataque” inminente y  la respuesta instintiva es la defensa. Salvo excepciones, lo común es mantener la mirada en plan desafiante a ver quien tiene más cojones, hasta que uno de los dos la aparta. Pero también es común el resquemor subyacente que degenera en ira por nuestra parte. Nada de eso es necesario. Basta con recordar las alternativas que os he expuesto y posiblemente dejéis estar el tema, depende de lo dañada que tengáis la autoestima.

“Sí, pero es el otro el que baja la mirada, eso me basta”

Me vas a perdonar, pero si tu satisfacción depende de que el otro baje la mirada, tienes trabajo.  La autoestima sana no deposita su equilibrio en las acciones-reacciones de los demás. No necesita luchar ni pelear, tiene la actitud de un ganador pacífico.  Sonríele. Lo sé, cuesta. Tú sonríele o apártate de su ángulo de visión. A nadie le gusta que se le queden mirando, es incómodo.  No cedes terreno si te apartas.Sencillamente cuidas de ti.

“Pero es que va de superior o algo, se crée lo más”

Ya, y tú lo menos , porque si no, no le juzgarías. El cine en todos sus formatos existe para que tú no tengas que montarte películas.

3-¿Sabes lo que dicen de ti? Por lo general, las almas caritativas tienen baja autoestima. Los chismorreos, los dimes y diretes con el fin de ayudarte, no son tales. Son herramientas de uso popular para flotar en la sociedad porque hemos hecho de la crítica un pilar básico. A todo esto, daos cuenta que lo que siempre, siempre está presente es la intención. En todos los casos, la intención manda. Si tú te dices por la mañana “¡por Dior, qué careto llevo!” pero te vas tan feliz, no es perjudicial para tí porque tu intención, tu actitud es reírte de ti misma/o o no darle importancia.Si tú te encuentras a alguien que te fusila sin concederte un último deseo y piensas “¡madre! ¡1 a 0!” o ” Jaque Mate en Uno” y dejas ahí el tema, genial. Porque el espíritu con el que te ríes es bueno, no pretende reírse del otro sino aligerar tu incomodidad. Eso es bueno para tu autoestima. Volviendo a lo que dicen de ti. El uso del plural es correcto a partir del número dos. Me refiero a que es corriente que el alma caritativa te diga lo que “dicen” y que tu mente proyecte una sala de cine el día de estreno o el Corte Inglés el primer día de rebajas.  Cuando tenemos baja la autoestima lo normal es la exageración. Todo es peor de lo que en realidad es. No olvidemos que cada persona es un filtro;esto significa que la información que te llega a ti ha pasado, como mínimo por dos personas, el emisor y el transmisor. Si dos no se aclaran, ya me contarás más de tres. Opciones:1, te lo crees, te cabreas o te hundes y pasamos a tu crítica en la prórroga.2, No te lo crees pero te queda ese punto de duda que no te deja en paz, y cambias tu actitud hacia el supuesto criticón o 3, pasas, asumes que el alma caritativa tiene un  problema de autoestima y cambias de tema. Las personas que acuden a ti con chismes buscan ser el centro de atención, de tu atención. En los casos más serios, buscan ser el centro de atención de muchas otras personas por lo que puedes apostar que no eres la única que recibe confidencias.Muchos no son conscientes de por qué lo hacen, es más, si se lo dices te lo negarán argumentando que lo hacen por tu bien o incluso cabreándose contigo por ser desagradecida/o. No importa. Lo que sí importa es el crédito y la importancia que tú le des a esas comunicaciones.  Si sientes que te afecta, examina cómo te sientes contigo mismo/a y si la respuesta es mal o a medias, ¡a trabajar! Estar rodeado de personas que critican constantemente no es bueno y cuando nuestra autoestima goza de buena salud nos sale el apartarnos de ellas porque no están en consonancia con nosotros. No es que sean malas personas, es que están en otra onda, nada más. Los corrillos ,que para nada se quedaron en la escuela, están integrados por personas de autoestima baja y constante. Los conocidos líderes de esos corrillos, suelen ser narcisistas y el narcisismo no se da en personas con autoestima sana.Es otra forma de enfrentar la inseguridad. Juzgarnos vulnera nuestra autoestima. Las críticas tipo “no valgo”,”soy un desastre”, “no hay más leña que la que arde” nos hieren y nos debilitan. No confundamos esto con una autocrítica constructiva, del tipo ” Puedo hacerlo mejor! o “Puedo ir mejor arreglado/a”, esas nos motivan. De la misma manera, si alguien nos sugiere algo para mejorar, ya sea nuestro aspecto u otra cosa, es de agradecer lo hagamos finalmente o no. Pero cuando no va por ahí la cosa, mejor analizar la relación con esa persona.

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.