decisiones y mariposas

Quedarte embarazada en un estado emocional caótico-depresivo fue lo peor. Pero bueno, el embarazo pasó, llegó el parto, pasó, y llegué con mi hijo a nuestra casa. Toda mi atención estaba puesta en él, lo amaba con locura, y desde que le vi supe que daría mi vida por él  pero la maternidad se me hacía cuesta arriba. Todo se me hacía cuesta arriba. Antes de ser madre, ya conviví con ese sentir pero recién iniciado el camino empeoró ;a mi mal estado emocional se sumó que el padre de mi hijo entró en una depresión sin darnos cuenta ninguno. Los primeros nueve meses de mi enano los viví como una pesadilla a nivel de pareja. El caso es que llegó un día que tomé la decisión de separarme y así se lo dije. No quería llegar al límite de no poder hablar sin discutir, de ver solo cosas malas cuando yo sabía que no era así. No nos lo merecíamos ninguno de los tres. Me salto la tristísima escena que vivimos hasta el desenlace o lo que yo llamo El Acuerdo Cuerdo.

De las dos decisiones, LA decisión

Nos conocemos desde los veinte años. Empezamos siendo los mejores amigos, luego novios, luego ex-novios,luego compañeros y luego bodorrio.Habíamos llegado al sexto año de matrimonio arrastras, cometiendo mil errores y compartiendo hermosos momentos en todo el viaje. Y ¿ahora qué? Esa es la versión corta,claro;en realidad fue un debate sobre ¿ahora vamos a hacer lo que hace todo el mundo?¿vamos a tirar veinte años de historia ?¿Y nuestro hijo?

El Acuerdo Cuerdo-no exento de riesgos- al que llegamos fue seguir viviendo en la misma casa. Tu habitación. Mi habitación. Nuestro salón.Nuestro hijo.Nuestros perros.Separados pero juntos. Criar a nuestro hijo juntos y tener vidas privadas separadas o como mínimo, no dependientes. Ser familia pero no pareja.

Costó mucho al principio,más en el estado en el que estábamos ambos. Era una prueba arriesgada, porque lo primero que te preguntas cuando te planteas algo así es qué pasará cuando uno de los dos se enamore. Y la prueba de fuego no tardó en llegar, porque yo me enamoré como una quinceañera de alguien muy cercano a él. Fue un amor correspondido ( o eso creí yo al principio). Contra todo pronóstico, el padre de mi hijo estuvo apoyándome todo el tiempo, mientras yo le ayudaba a él a avanzar. Mi depresión, a pesar de que yo creyera entonces que ya no existía, estaba chutándose de lo lindo con la invasión de maripositas. El colocón fue tremendo.Pero ya se dice, más grande será la caída…y la mía fue de órdago.

Fue el mayor hostión de mi vida personal. Pero, y aquí debo detenerme, todo el dolor, toda la rabia, la impotencia, la indeterminación, todo lo que sentí, absolutamente todo,me llevó a cambiar de una manera que si me lo dicen entonces les pregunto qué se han fumado.¿He dicho ya que yo era de las que creía firmemente que la gente no cambia? Pues ¡zasca! En toa la boca.

El caso es que ese romance-condenado-desde-un-principio me aportó muchas cosas muy buenas: llegué a perder 8 kg, me arreglaba, tenía ilusión, escribía y  mucho, tenía fuerzas para ayudar al padre de mi hijo ( y para ser la presidenta de la escalera,qué cruz).Tenía suficiente.Me veía mujer, una mujer de 40 años atractiva y feliz. Claro que pagué un precio.Los prejuicios, juicios y condenas no faltaron, y me tuve que contener en más de una ocasión de arrear dos leches a actores secundarios que asumieron el rol de jueces de la moral. Pero en todo momento vigilé que a mi hijo le afectara lo menos posible. Y me di cuenta de que cuando yo estaba bien, mi hijo estaba bien. Así de sencillo aunque para nada fácil. Pero son las cosas malas-entonces para mi eran malas- por las que estoy y estaré eternamente agradecida porque son las que me hicieron ver todo lo que aquella relación no me aportaba y todo el vacío que yo traía de fábrica.

La historia duró ocho meses, aunque mirando hacia atrás sé que se mantuvo con respiración asistida siete. Cuando estás enamorada no ves. La oxitocina se encarga de endiosar a tu elegido, que por cierto, es una divinidad sin par por haberte sonreído a ti, la gorda, la fea,la rara. Y cometes errores, muchos y cada vez más graves.Y aunque sientes un leve pinchazo de aviso en cada uno de ellos, tu niña interior te dice “uy, ráscate que algo te ha picado…¡anda,mira!¡una maripositaaaa!” Estos niños…

En verdad en aquella relación acabé de las maripositas hasta los c******. Nunca he matado un bicho en mi vida pero no quería ver una mariposa ni en pintura, especialmente las amarillas. Y lo que son las cosas! Tras el abandono de mi dios perfecto, y durante todo el tiempo que tardé en asumir mi responsabilidad y mis carencias e iniciar mi trabajo personal, no vi ni una.

(…)

 

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.