Como para todo, para las series tenemos etiquetas a patadas. Drop Dead Diva, Divina de la Muerte para los amigos, pertenece a la llamada “Feel Good Tv”, y eso es lo que ofrece:buen rollo.
Muy buen rollo.

De qué va

El argumento no es original pero sí la forma: Deb,una modelo de buen corazón y pocas luces se mata en un accidente de coche . Choca con un camión de pomelos, con eso lo digo todo. Al llegar a la gran sala de espera celestial, hace trampa y acaba de vuelta en la tierra.Al regresar, lo hace con su memoria y personalidad intactas pero en el cuerpo de Jane,una muy buena abogada,con cero autoestima, obesa y adicta a los libros de autoayuda. 

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No estará sola

Fred, el ángel que debía custodiarla hasta su destino, es castigado por cagarla con ejercer como su ángel de la guarda. La única que sabrá quien es en realidad será su mejor amiga,Stacey, de menos luces pero muy tierna y divertida.Además, la nueva Deb-Jane tendrá que lidiar con el hecho de que el novio de antigua Deb trabaja en el bufete de Jane, novio al que tiene prohibido por las altas instancias decirle quién es. De todas formas, quién es Deb/Jane es algo que no tendrá claro hasta el final.

Esta fórmula permite tratar el tema de la autoestima desde varios ángulos. Los prejuicios y las etiquetas físicas de ambos arquetipos-guapa pero tonta por un lado y fea(?) pero inteligente por otro nos ofrecen un personaje muy completo y siempre divertido. 

La Divina 

La actriz encargada de protagonizar a la nueva Deb-Jane,Brooke Elliot, es sin duda la responsable de que esta serie ganara la legión de adeptos que alcanzó en su momento.
La serie nació en 2009 y terminó en 2014, tras seis temporadas.La crítica la trató con un respeto moderado aunque salpicada por palabras como ligera, ilógica y sin calidad.

Hacen falta más series como esta, jocosa, en ocasiones delirante, humana, sin estructura compleja ni doble fondo pero llena de color y alegría. Con mensajes sencillos, que a la hora de la verdad son los que nos sirven y que tendemos a olvidar en la marabunta de la rutina.
Cuando tengo un momento de bajón, me engancho sin remedio a ella. Me recuerda la belleza de lo sencillo y me da un chute de buena energía.Televisión para sentirse bien. Jodidamente bien.

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.