Perdonar va más allá de tomar la decisión de hacerlo. Es un proceso y como todo proceso tiene unos puntos de inflexión.

En mi historia personal reciente creí haber perdonado en varios momentos. Pero luego me encontraba con que, si examinaba mis pensamientos y emociones con justicia y objetividad, ese perdón era supérfluo. No hay nada como escucharte decir que has perdonado a alguien para saber si es verdad. El nivel de incomodidad que sientas al pronunciar esas palabras te dirá si es cierto o no. 

Una vez empecé a salir de la depresión y con las prisas que me caracterizaban, me exigí perdonar y no solo eso, me exigí que fuera algo fácil. Entendía-mal, por supuesto- que al ser buena persona debía ser fácil porque si no lo era, estaba haciendo algo mal. En otros terrenos avanzaba con rapidez, ¿por qué debía ser este distinto?¿Por qué tardaba TANTO?

Porque el perdón requiere TIEMPO.

1. ASUME QUE EL PERDÓN REQUIERE TIEMPO, NO POR EL PERDÓN EN SÍ MISMO, SI NO POR TODOS LOS SUB-PROCESOS QUE SUCEDEN EN TU INTERIOR.

Como me percaté de que mi entusiasmo por mi evolución no se libraba de su dosis de engaño, empecé por tener paciencia con lo que realmente sentía. Paciencia y tolerancia. Porque todos tenemos una parte oscura, una parte que está dolida y se revuelve si se acercan demasiado a la herida, la parte que tiene el orgullo en la UVI y el corazón suplicando por un trasplante, la parte que se toma más en serio nuestra supervivencia: nuestro ego. El ego, que cuando no te pasa películas en bucle con todas las escenas desagradables te imprime a fuego las deliciosas con un cartel a pie de imagen que dice “nunca más volverás a vivir esto”. 

2.CAMBIA TU PERCEPCIÓN DE LO SUCEDIDO: DISÓCIATE

Así que inicié una aventura de observación.Me DISOCIÉ del recuerdo;esto es observar la película como espectador, para observarnos a ambos y luego para empatizar con el otro. Con lo que conocía de la otra persona y lo que habíamos vivido juntos, me observé con sus ojos.  Al principio me costaba mucho. Los sentimientos de rabia se imponían, luego los de dolor pero también pude ver que los momentos preciosos fueron reales.Logré equilibrar la balanza cuando conseguí ser completamente honesta conmigo misma y vi que el ego de ambos había sido el auténtico protagonista.

Acepté mi parte de responsabilidad y que el otro en realidad fue una bendición para mi evolución por haber sido el espejo en el que jamás habría querido mirarme. ¿Por qué seguía siendo entonces tan difícil?

3. UN PASO Y LUEGO OTRO, Y OTRO, Y OTRO…

Libérate de juicios: no debería haber hecho x.

Libérate de deseos retroactivos: si hubiera hecho x / si no hubiera hecho x.

Libérate de teorías del abandono: me manipuló/ me mintió/ seguro que x le dijo algo/ seguro que lo tenía pensado desde hacía tiempo/ ( da igual quien haya roto la relación).

SENTIRÁS IRA MIENTRAS LE DES EL CONTROL A TU EGO HERIDO.

EL EGO ES MAL PERDEDOR.

Acepta que lo ocurrido sucedió como tenía que suceder. Puede que  descubras el por qué en el proceso, puede que  la incógnita se te resista mucho tiempo. Lo importante es que lo hiciste siempre lo mejor que pudiste en cada momento.

Mientras no puedas perdonar, no podrás avanzar. No perdonar es negarse a cerrar una etapa. Es no querer decir adiós, es construir una cárcel a tu alrededor. Recuerda: Nada se destruye, todo se transforma. Construye tu vida a partir del perdón.

 

El dolor forma parte de la vida. Intégralo y respétalo.Si logras respetar tu dolor, lo amarás. Si lo amas podrás perdonar porque no sentirás miedo ni ira. El perdón es una consecuencia de la búsqueda de paz. Es la sonrisa que se oculta en la cicatriz del corazón roto. 

4. COMPRENDE QUE EL PERDÓN , SI BIEN UTILIZA HERRAMIENTAS RACIONALES, ES UN ACTO IMPULSADO POR TU ALMA.

No le puedes decir a tu ego que perdone y olvide porque su función es protegerte. Lo hace enviándote sensaciones de rechazo, de ira o de miedo con los recuerdos que inevitablemente tiene registrados. No vas a olvidar pero sí puedes elegir cómo recordar.  Un punto clave en mi caso fue lograr dejar de lado la necesidad de tener razón. Lograr abandonar la idea de víctima de y abrazar mi naturaleza. No importa quién tiene razón. De hecho todos tenemos nuestra razón y todas son lícitas. 

El perdón es una de las tareas evolutivas más complejas de aprender. No obstante, una vez logramos perdonar, se abre ante nosotros la puerta más importante de todas las que vamos a abrir: la de nuestra paz interior.

 

 

 

 

 

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.