Imagina que quieres mirar por dónde has navegado en internet. Miras el Histórico,¿verdad? Pues en ti el histórico es el subconsciente. Si el histórico de percepciones y aprendizajes a lo largo de tu vida es negativo, tus reacciones irán en la misma linea. La mente subconsciente es responsable del 90-95% de nuestras decisiones,  acciones, emociones y conductas. Si nuestras percepciones y aprendizajes no han sido correctos, nuestras respuestas tampoco lo serán.En función de lo aprendido los primeros 7 años de tu vida, así actuarás el resto de ella. Es tu programación, también conocida como creencias.

Todo lo que aprendes se traduce en palabras

Las palabras son más importantes de lo que crees. Pero más importante es aún el sentimiento con el que las emites. Ya sea en silencio, ya sea a viva voz,las palabras son el traje de una emoción o varias. Igual que no saldrías a la calle en ropa interior, procura que tus palabras

1-vayan acorde con lo que quieres transmitir

2-sean lo más positivas posibles

Transmite lo que realmente quieres transmitir

Pecamos de ser treméndamente tacaños con nuestro vocabulario. Es habitual que en vez de explicar las cosas de forma fehaciente, lo hagamos en tono genérico-popular:

-¡Hola!¿Cómo estás?

-Hecha una mierda.

-¿Y eso?

-Porque todo es una mierda.Todo me va mal.

Esto es muy habitual. Decimos TODO cuando hay 3 o 4 cosas que nos van mal. Sí, seguro que esas 4 cosas son malas, incluso fatales. Pero no son TODO.

Piensa en lo que significa la palabra TODO.

Por supuesto hay casos en los que realmente es todo,pero son los menos. El problema es que hemos aprendido que si el trabajo no es la leche, si el dinero no nos sobra, si la salud no es perfecta, si nuestros hijos no son la repera, no vamos bien.

Es más, hay casos en los que la situación de una persona ha sido tremenda y milagrosamente ha salido adelante.Resulta curioso que esas personas adquieran en ese trance una forma nueva de valorar la vida y todo, esta vez sí, todo lo que tienen.

Sé honesto contigo mismo

Digámoslo bien: generalmente las cosas no van como queremos que vayan. Y de nuevo es nuestra percepción la que nos traiciona. ¿Te has preguntado si eso que te falta es realmente lo que quieres? En caso de ser así, ¿es lo que de verdad te haría feliz?

La relevancia de las palabras está tanto en lo que afirmas, como en lo que niegas, como en lo que te preguntas.De ahí la necesidad de hacerte las preguntas correctas.

Conócete. Moléstate en preguntarte si aquello que has creído toda tu vida es tuyo o herencia de quienes te rodearon. No juzques. Solo investiga.

Y ahora que lo pienso…

Retomemos el ejemplo básico de arriba. Ahora añade todo discurso interno que mantienes a lo largo del día. La mente no para. Siempre tenemos un pensamiento, o dos, de hecho hasta 7+- a la vez. Todos esos pensamientos se construyen con palabras que a su vez nacen de una emoción.

Observa tus palabras

No es que te tengas que poner en plan inquisitorial con las palabras. Pero observar qué palabras y emociones hay detrás de tu discurso te dará pistas sobre en qué dirección va ,por ejemplo, tu autoestima. De esta forma, utilizar un vocabulario positivo cuando hablas de ti y de los demás ayuda a elevar la autoestima.

Eleva tu vibración

Y utilizando palabras con una carga emocional positiva, elevas tu vibración. Si elevas tu vibración te sientes bien y transmites buena onda,que se dice. Eso ayuda a tu entorno a elevar su propia vibración.

Decir tacos es MALO

Depende. No es lo mismo decir ¡Joder,qué pasada de película! que ¡Joder, qué mierda de película! Eso es obvio.Pero el contexto, y por tanto la emoción, es diferente.El popular taco tiene en la película Cuatro Bodas y Un Funeral un papel relevante al principio. Fue muy comentado en su momento porque te partes de risa.En cambio en los personajes el humor era muy distinto.


Entonces, ¿decir tacos es bueno o es malo?

No me voy a liar aquí explicando por qué las cosas ni son buenas ni son malas per sé. Al respecto del vocabulario malsonante, mejor no hacer uso excesivo. Pero mientras el uso que le demos sea jocoso, como muletilla ocasional y sin voluntad de hacer daño o molestar, no tiene mayor relevancia.

No obstante, piensa un momento:cuando meditas, cuando haces Ho’Oponopono, cuando te relajas…¿se te ocurre soltar algún taco?

A mi no se me ocurre. La verdad es que cuanto mejor nos sentimos menos tacos soltamos. Alguna relación habrá.

Trabaja tu consciente

Volvamos al traje. El consciente es el que, aún en un momento de prisas, elige una camiseta con gracia que combine con los pantalones.Toma decisiones creativas y lógicas. El subconsciente es la mosca cojonera que puede estropear ese conjunto haciéndote ver que el lila y el verde caqui se llevan fenomenal. También lo puede aderezar con pensamientos tipo “total, la mona vestida de seda…” que a su vez vienen de emociones poco recomendables fijadas hace mucho tiempo.

Para evitar tal derroche de creatividad errónea

  1. Observa tus pensamientos (palabras), puedes des-programarte. No hay mona y si la hay, es una mona cojonuda. Tú eres mejor cada día, puedes hacer lo que desees hacer,mereces lo mejor.La calidad de tus pensamientos genera una actitud que a su vez crea situaciones positivas. No me creas. Pruébalo.
  2.  Repite, repite y vuelve a repetir.Es donde fallamos todos. Esos pensamientos deben ser constantes. Se trata de repetir hasta que te salga como algo natural,hasta que no necesites colgar postit por toda la casa o la alarma del móvil para decírtelo.La mente aprende por repetición.
  3. Ante los obstáculos, la imaginación es tu mejor amiga. Un obstáculo no puede ser la medida de tu felicidad. Aunque sea uno insalvable,que los hay, echa mano de la imaginación para superarlo. Quizás ese no lo saltes pero fijo aparecerán nuevas opciones.

Conclusión

Las palabras que habitas son el traje de tus emociones más profundas.

Actualiza tu diccionario, que sea tu libro de cabecera y sé tu mejor versión.

 

 

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