Mi temor/miedo tornó en obsesión hasta el punto de seguir sin comer más que lo imprescindible para no caerme redonda, crisis de pánico, pasarme el día temblando y sentir que el mundo, mi mundo tocaba su fin. Y todo sin saber un carajo de las pruebas. Todo esto solo por traducir una expresión dubitatiba de mi médico en el más absoluto desastre. En los pocos momentos de lucidez que me visitaban aparecían dos preguntas:

¿Por qué ésta obsesión?
¿Por qué cualquier cosa que siento/sospecho físicamente lo traduzco en muerte?

Pero claro, la respuesta aparecía rauda: “ porque es así, porque sabes de siempre que la palmarás joven, es lo que hay” ( creencia cabrita)

Primer paso: practicar la observación consciente y toda herramienta posible

Dos semanas así,sobre todo la primera. Fue como las dos anteriores pero en grado superlativo. Agotador, estresante, deprimente. Un cartel de neón señalaba mi inminente visita a los mundos de la depresión.Como si mi yo esencial llevara ya un tiempo dándome pistas pero yo no me diera por aludida. Digo yo que se le hincharon los cojones y me envió el mensaje a lo bruto. Hice Ho’oponopono durante todo el día todos los días, aún con las crisis de pánico. El autotratamiento de reiki cada noche me permitía para empezar, dormir y descansar. Inicié una serie de ejercicios de escritura para limpiar esa sensación de miedo extremo que me ayudaron mucho. Ni falta que hace que diga que hacer ejercicios de respiración fue básico para todo ello. Recuperaba la paz a ratos pero en cuanto me despistaba, ahí estaba de nuevo, buceando por el infierno del miedo.

luzfinaltunel

Y el sexto día…

Al sexto día de utilizar las herramientas, pasaron dos cosas:
1-Tuve un sueño -NO- sueño.  La noche anterior pedí ayuda a mis guías. Lo hice con plena conciencia aunque sin esperar nada. En el sueño-NO-sueño estuve con mi médico, que sonreía mientras me decía que no tenía nada. Al despertarme por la mañana, la sensación- aunque breve -fue la de que era en ese momento cuando empezaba a soñar.Sí, ya, entiendo que es fácil etiquetarme tras leer esto. Lo entiendo y lo asumo. Pero lo que viví no lo va a cambiar ninguna etiqueta.Lo dejo ahí.
2-Tanto preguntar por qué tuvo su respuesta, digo yo que por pesá. Revisé mi biografía como algo ajeno y reviví muchos detalles.

De traca

Mi infancia y adolescencia estuvieron muy marcadas por cuatro acontecimientos traumáticos, tres de ellos relacionados con la salud de mis padres.
Con 6 mi madre sufrió una hemoptisis;es tremendo para una cría ver vomitar sangre a su madre como si fuera sopa. Aunque tras dos episodios nunca más lo ha vuelto a sufrir, la imagen no se ha borrado.
Con 15 mi padre enfermó. Con 17 un médico de formas nada afortunadas me dijo, en medio de la escalera del Hospital de Bellvitge, que mi padre se iba y que no había nada que hacer, dicho lo cual siguió su camino acompañado de su equipo. Como si me hubiera dicho que la máquina de bebidas se iba derechita al vertedero.
Entre los 27 y los 40, he dicho adiós a la mayor parte de mi familia y a algunos amigos, pero me parecía que lo llevaba bien. Está claro por qué mi ego asocia la enfermedad con la muerte. Mi padre nunca estuvo enfermo hasta que lo estuvo y menos de dos años después murió. Ese fue el punto de partida y de ahí …al pozo. Mi ego, el muy cachondo, tiende a olvidar que tengo amigas y amigos que han pasado por un cáncer y lo han superado. Mi ego se olvida de todo, se limita a huir y como no tiene adónde, acampa en miedolandia.

El apoyo bien aprovechado

El apoyo de los que nos aman es fundamental pero no porque sean capaces de convencernos de nada ni porque tengan la respuesta. Cuando te encuentras en el túnel, sin luz, solo con breves destellos aquí y allá una mano tendida es vital. Por mucho que te digan, nada hará que veas la luz, por mucho que te razonen, que te demuestren, dará igual. Seguir buscando la luz es tu trabajo. Ellos te recordarán que nadie está solo. No importa si es una persona o son cinco. Escúchate. Con un poco de trabajo te darás cuenta de que ,aunque con dificultad, puedes distinguir tu ego de tu yo esencial- y te lo dice una mental de tres pares.

Fórmula simple, resultado conocido

Somos esclavos de la peor religión: Nuestra Percepción. Nadie escapa. Creemos que vemos las cosas tal cual son cuando en realidad lo que se almacena en nuestra memoria es una mezcla de:

lo que vivimos

+cómo lo vemos nosotros

+ los cómo fue las anteriores veces(patrones)

+cómo estamos en el momento de verlo

+las expectativas ya programadas

=Un jodido caos.

Las tres personas que han cruzado conmigo este infierno emocional de un mes eterno han sido fundamentales para que yo descubriera más sobre mi. No me dieron respuestas, ni se las pedí ni podían dármelas.
Me proporcionaron espacio ,paciencia, aliento, fuerza, aguante y valor con gran generosidad. Amor en estado puro.GRACIAS,OS AMO.

Y no, no tengo nada.De hecho la escena final en la consulta de mi médico me resultó muy familiar.  Cuando le expliqué  el Via Crucis por el que había pasado hasta su diagnóstico,aparte de reírse abiertamente, me dijo :

Medice cura te ipsum
Médico, cúrate a ti mismo

Tuve que reírme, claro.

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.