La palabra PREJUICIO encuentra su origen en la latina PRAEIUDICIUM, que significa JUICIO PREVIO.

Ese Juicio Previo es una condena sin cargos, una opinión  sin el conocimiento necesario para emitirla con objetividad,sin elementos para fundamentarla.
Es decir, los prejuicios han construido los ESTEREOTIPOS y las CRÍTICAS y generan un círculo vicioso del que es difícil salir.

prejuicios

Las palabras son susceptibles de adoptar matices significativos según el área en la que se emplean. Para la psicología, los prejuicios cognitivos son distorsiones que alteran el modo en que las personas perciben la realidad.
Fueron los prejuicios los que, por ejemplo,  llevaron a la Iglesia católica a rechazar evidencias científicas que probaban que la Tierra giraba alrededor del sol, entre muchas otras.

Sin ir tan lejos, respecto a la psicología el mayor prejuicio es el de vincularla a una palabra que se emplea mal y con frecuencia:loco, una palabra hiriente por el sentido que se le ha dado en la historia. Más cercanos son los prejuicios en lo que se refiere a algo tan desgraciadamente común como la depresión. Percibida actualmente entre lo ordinario y lo estigmatizador, la depresión, como muchas de las situaciones que generan un bajo estado de ánimo, tiene en la baja o nula autoestima un factor determinante para dificultar su superación.

Los prejuicios son una predisposición a adoptar ciertas actitudes contra temas diversos y una muralla irreal que nos separa de aquello que dictan. Desde la diferencia de raza, credo y color hasta el fútbol, la ideología política, ser vegetariano, vestir de determinada manera o soltar improperios, hay prejuicios para todo. Sin embargo las consecuencias de tenerlos y regirnos por ellos nos dañan a nosotros en primer lugar.

Ser nosotros mismos y aceptar nuestras virtudes y nuestros defectos sin dejar por ello de respetarnos y querernos es un primer paso para un cambio en nuestras vidas.  Ser uno mismo es para muchos más difícil que ser la consecuencia de otros y no en pocas ocasiones esto ocurre inconscientemente. Una vez sabemos cómo somos en realidad, el siguiente paso es desear evolucionar, dejando atrás todo aquello que nos impida ser lo que queremos ser. Es un trabajo interior posible y deseable que solo nos trae beneficios para nuestra salud, tanto física y mental como espiritual.

 

P.Montero

Terapeuta Emocional

 

¡Compártelo!
Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.