Es una vaga, la gorda, es mala en mates, la histérica, el tontolhaba … etiquetar es un acto aprendido en tu infancia. Se te enseñó a desconfiar,a juzgar y condenar al otro en un pobre intento de protegerte. Y con ello se inició el indeseable proceso de limitar tu percepción reduciendo a los demás a una etiqueta.

Cuando etiquetamos, renunciamos al conocimiento profundo del otro pero también al nuestro.Elegimos, inconscientemente, quedarnos en la superficie de quién es y renunciamos a nuestro potencial perceptivo.También elegimos que nuestros prejuicios y miedos personales tomen las riendas de nuestra actitud. Es decir, nos reducimos como reducimos al otro.

¿Qué dice de nosotros?

Etiquetar habla de nuestras inseguridades y miedos, de nuestras creencias heredadas, de los prejuicios sociales, en definitiva, habla más de ti que del otro.

Cuando te guías por etiquetas te eriges en juez y jurado. Quizás lo más importante-y esto es una opinión personal- es que no practicas la empatía,tan sana, beneficiosa y necesaria para la convivencia.

Aún así, depende de la intención de la etiqueta; las hay bienintencionadas pero la mayoría de ellas tienen un fondo pernicioso.

Diferencia entre etiquetar y describir

No te engañes. Todos etiquetamos. Piensa por un momento en alguien de tu entorno familiar…si tuvieras que describirlo,¿a que te viene una sola palabra? Por ejemplo: mi tío, el loco, mi prima, la borracha… eso son etiquetas.

Ahora veamos cómo podrías describir a tu supuesto tío:

Es un hombre que se ríe a menudo por multitud de cosas.Le gusta la fiesta y se le ocurren ideas poco habituales.

Eso es una descripción sin juicios, sin etiquetas.

Quizás tu tío haga cosas que a ti te parezcan locuras o peor, tú nunca lo hayas visto cometer una pero así te lo han dicho siempre y no lo pones en duda. Posiblemente a tu prima la hayas visto beberse tres cervezas seguidas en Navidad  y en verano. Puede que tenga un problema con el alcohol o puede que solo hayas coincidido con ella en momentos de fiesta. Sea como sea,…¿tu tío no es nada más que un loco? ¿Tu prima es solo una alcohólica?

Nadie es solo una cosa.Somos seres multifacéticos y multidimensionales.

Piensa en ti ahora. ¿Eres solo una cosa? No, ¿verdad? De hecho, eres mucho más de lo que las etiquetas,por muchas que colecciones, puedan llegar a decir de ti.Probablemente no sepas todo lo que eres porque aún no has profundizado en tu esencia.

Te invito a indagar.

Acércate a tu interior con curiosidad cada día y haz lo mismo con los demás.

Cómo evitar las etiquetas

  1. Conócete y conoce al otro; descubre tus etiquetas y rompe con ellas.
  2. Revisa tus creencias heredadas;son las que utilizas cada día en tu percepción.Elige cuáles son tuyas y cuáles son reflejo de tu educación.Luego rompe con ellas; esas etiquetas son frenos a tus posibilidades.
  3. Lista las etiquetas negativas que más utilizas y conviértelas en frases positivas, que ayuden en vez de hacer sentir mal.
  4. Empatiza. En vez de criticar los errores de los demás, considera alejarte del afán de perfección impuesto por el colectivo y empatizar con la imperfección.
  5. Recuerda el poder de las palabras que habitas.

 

 

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.