La excesiva necesidad de control convierte a los demás en nuestros títeres

Todos tenemos la necesidad de tener cierto control sobre nuestras vidas. Y está bien siempre y cuando sea una necesidad racional, dentro de unos límites. Es normal que tengamos cierto control sobre nuestros horarios, que sintamos orden en nuestra vida , en el trabajo, en la familia, un orden que reside en todo, como por ejemplo el que nos ofrece la naturaleza con la correlación de las estaciones. Sabemos que tras el verano llega el otoño,ese hecho nos permite ajustar nuestra indumentaria y nuestra alimentación.

Esa necesidad responde a otra, la necesidad de estabilidad porque de ella obtenemos seguridad. Y para sentirnos seguros planificamos o anticipamos lo que vendrá, como una especie de visionarios a corto plazo. Pero , ¿cómo reaccionamos cuando ese control se ve interrumpido?

Por ejemplo:

¿Sientes que los demás dependen de ti?

¿Que si tú no estás no pueden sacarse las castañas del fuego?

¿Que las consecuencias de dejarles ser y hacer , es decir, darles libertad,son nefastas para ti?

¿Eres demasiado crítico contigo mismo?

¿Necesitas saber cómo van a reaccionar los demás para sentirte bien?

¿Te molestas cuando das consejos y no los siguen?

¿Utilizas el sentimiento de culpa de otro señalando sus errores?

¿Crees que tu forma de hacer las cosas es la única posible y te molestas cuando los demás no están de acuerdo?

Si la respuesta a la mayoría de preguntas es SÍ, te recomiendo que trabajes sobre tu necesidad de controlarlo todo.

Las personas con una fuerte necesidad de controlarlo todo suelen transmitir la sensación de ser personas fuertes. Nada más incierto. De hecho tienen un profundo miedo a que las cosas se les escapen de las manos, suelen tener poca capacidad de improvisación, se sienten mal cuando la situación depende de otros y se muestran irritables ante esa dependencia; están constantemente en alerta, no confían en las capacidades de las personas de su entorno, son demasiado críticos y exigentes con los demás-porque lo son con ellos mismos-y condicionan su vida a su necesidad, por lo que dependen sí o sí de otros para poder prever su comportamiento.

El resultado de esa necesidad, en muchos casos enfermiza, es que el más mínimo cambio o alteración nos  hace sentir incapaces, inferiores y muy vulnerables. En definitiva, es un desastre para nuestra autoestima como lo es el caso contrario…si somos fácilmente manipulables, es probable que tengamos la necesidad de ser controlados, que tengamos dificultades para tomar decisiones, que las pospongamos una y otra vez, que nos sintamos prisioneros y nos cabreemos con facilidad.

El miedo al fracaso y la inseguridad  motivan la necesidad de control

Si vivimos con ellos como brújula seremos unos eternos insatisfechos y nos alejaremos más y más del fluir natural de la vida. Cada persona es responsable de sí misma y de sus acciones; sin libertad, las relaciones interpersonales se convierten en puro teatro.Trabajar en nuestra capacidad de adaptabilidad es fundamental para superar esa necesidad cuando es excesiva.

Corta los hilos del control.
Corta los hilos del control. ¡Libérate!

Te puede ayudar…

Recuerda :

No existe la certeza completa.Intenta vivir paso a paso.

Las expectativas conllevan decepción. Concéntrate en qué es lo que harás para que las cosas sucedan.Hoy es el Rey SIEMPRE.

Abraza las posibilidades. Prepara opciones, que implican creatividad y actitud positiva. Puede que no aciertes pero el hacerlo fomentas tu capacidad de adaptación natural.Confía en ella. Puedes utilizar  las palabras gatillo de Ho’Oponopono, una,dos o todas, pero YO CONFÍO es perfecta para esto.Siéntela. Haz de ella tu mantra personal o crea el tuyo.

Aprende técnicas para controlar y reducir el estrés.Hay muchas herramientas de gran utilidad, los ejercicios de respiración adecuados y la meditación son beneficiosas para todo.

 

 

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Tengo 46 años, un hijo genial y un ex-marido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencias pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre y mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace unos años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.