niños y vamping

¿Qué pasa cuando un vampiro llama a tu puerta? Pasa que, si le dejas entrar, estás a su merced. Es posible que ese sea el origen del término Vamping. Éste se refiere al hábito en el que, desde los muy jóvenes hasta los pre-adultos, se pegan a sus pantallas durante casi toda la noche o hasta horas muy avanzadas, renegando de las horas de descanso necesarias.

El Vamping impacta en su humor, eleva su irritabilidad y merma su desempeño cognitivo durante el día. Este fenómeno no lo es a raíz de la Pandemia. Estaba antes de ella, pero con las medidas COVID se disparó. A la alteración del descanso nocturno-con efecto directo sobre su salud- se suman el descenso del rendimiento escolar y el bajo desarrollo intelectual.

Una realidad que no tiene nada de nueva…


…pero que sí se considera erróneamente normal. El COVID impuso hace demasiados meses una nueva forma de vivir a nuestros hijos, y cada familia lo ha gestionado como ha podido. La socialización de los más jóvenes es tan importante como su formación académica. Por eso, en mi casa como en la de miles de otras casas, animamos a que, al menos al principio, nuestro hijo se mantuviera conectado con sus amigos y compañeros, vía Skype u otras plataformas.


Una cosa que me llamó mucho la atención es que este episodio duró poco, sobre todo entre los niños. Las niñas, más propensas a hablar, extendieron su uso. Pero a los niños se les acababa rápido la conversación, y se aburrían más rápido aún de jugar a distancia; hay que reconocer que se esforzaron en digitalizar el escondite, pero las pulgadas de pantalla dan para lo que dan.


Y pasó lo inevitable: Fortnite llamó a la puerta y le dimos permiso para entrar. Quien dice Fortnite dice cualquiera de los chorropocientos juegos de consola que les permite jugar y hablar online ( o demasiado a menudo, discutir y enzarzarse). También incluyo los infinitos juegos de móvil de Google Play, el visionado de videos de YouTube ( gamers principalmente) y TikTok.


Tantas alternativas suman muchas horas al día. Los padres teletrabajábamos- y muchos seguimos- y se nos pasaban las horas, durante días, durante meses. Intentamos limitar las horas de acceso de nuestros hijos mediante alarmas en el móvil, control parental y consecuentes cabreos por la cizalla tecnológica que empleamos intentando mantener un equilibrio difícil. Las clases también eran digitales, ergo la suma de horas creció y creció.

(Confi)vacaciones 2020

Hubo quien pudo irse fuera. La mayoría sí, salimos por las cercanías, íbamos a donde nos dejaban- o donde nos atrevíamos. Pero al regresar a casa, más de lo mismo. La dinámica adquirida en la Pandemia siguió prácticamente igual todo el verano.

Notamos cambios de humor en nuestros hijos. Dependiendo a qué jugaban, su comportamiento era más o menos agresivo. Pero llegó un momento en el que muchos nos dimos cuenta de que daba igual a qué jugaran: la agresividad, la frustración y la soledad hacían mella en ellos.

Hacía falta regresar al colegio ya. Y hacía falta bajar las horas de exposición tecnológica de forma gradual, para no presionar aún más a unos niños que, a pesar de ser muy adaptables, también tienen unos límites.


Hace casi un mes que nuestros hijos han regresado a las aulas. Unas aulas que no son lo que eran, con nuevo orden y muchas limitaciones. Al regresar a casa, aquellos que no tienen extraescolares vienen ávidos del contacto tecnológico que les consoló los pasados meses.

¿Cuántas horas se pasan nuestros hijos frente a una pantalla?

Michel Desmurget, Doctor en Neurociencia y Director de Investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia, señala estos tiempos según edades:

niños y vamping

De 2 a 8 años. 2 horas y 45 minutos. En la última década ha crecido un 30 % .

De 8 a 12 años. 4 horas y 45 minutos, la mayoría dedicadas a cualquier cacharrito con pantalla.

De esas casi 5 horas, el 85 % del tiempo se destina a videojuegos y el 8 % a redes sociales. Esas horas suponen casi un tercio de la vigilia. Hablamos de saturación digital:

  • El 53 % dispone de su propia tableta
  • El 47 % tiene tele en su habitación
  • El 22 % una videoconsola
  • El 24 % tiene su propio smartphone.


De 13 a 18 años. 6 horas y 40 minutos.

El tiempo de exposición a las pantallas se debe, sobre todo, al móvil. Es una cuarta parte del día y el 40 % del tiempo medio de vigilia. Debido al baile hormonal en estas edades, este grupo es el que más cae en el Vamping.

De todas formas, muchos niños de todas las edades juegan o están conectados/visionando videos/TV hasta altas horas de la noche.

Me voy a permitir un chascarrillo al respecto: los vampiros son mucho más estrictos con sus horas de descanso.

 

Consecuencias del Vamping en nuestros hijos

Las principales consecuencias del Vamping son:

  • Aumento del cansancio
  • Debilidad
  • Irritabilidad
  • Bajada de sus defensas
  • Influye en su apetito. Al frenarse la segregación de melatonina, aumenta la producción de neuropéptidos. A más neuropéptidos, más apetito por alimentos grasos y dulces.
  • Pérdida de reflejos rápidos
  • Falta de concentración

Recomendaciones de Michel Desmurget para evitar el Vamping

  • Retrasar lo máximo posible el suministro de todo tipo de dispositivos digitales propios.
  • Quitar las pantallas y videoconsolas de la habitación de los niños y adolescentes.
  • Evitar contenidos inadecuados. Es recomendable respetar las recomendaciones por edades; habla con tus hijos del riesgo de acceder a contenidos híper-violentos, pornográficos o racistas.
  • Los hábitos familiares influyen, ya que el consumo de los menores crece a medida que lo hace también el de sus padres.
  • Las pantallas deben utilizarse una cada vez. Cuanto más se someta un cerebro en proceso de desarrollo a la multitarea, más permeable será a la distracción.
  • Hay que establecer límites. Siendo permisivo o autoritario se consigue menos que siendo persuasivo. La restricción no es un castigo arbitrario, es una exigencia positiva. Explicar el porqué de las normas restrictivas facilita la reducción del tiempo de uso.
  • Nada de pantallas antes de ir al colegio y ni al acostarse. Lo de desayunar con el móvil o con YouTube deberíamos eliminarlo de la rutina.
  • No mantener la tele encendida si no hay nadie viéndola. Una costumbre propia de los padres, que nos quedamos dormidos con la TV encendida. Acostumbrémonos a una buena práctica del descanso.
  • Los deberes se hacen lejos del móvil, apagado en otra habitación. Vamos, que el móvil no tiene cabida en el estudio.

Y yo añado…


• No dormir con el móvil en la habitación: los móviles se apagan y duermen lejos del lugar de descanso humano, gracias. La presencia del móvil en la habitación altera las frecuencias de las ondas cerebrales; esto provoca que les cueste conciliar el sueño, incluso les provoca insomnio.


• Practicar Mindfulness como parte de la rutina nocturna facilita el descanso.

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Tengo 47 años, un hijo genial y un exmarido estupendo. Estudié Realización y Producción Audiovisual hace tanto tiempo que no guardan ni mi ficha. Antaño trabajé en mil sitios o quizás en unos 10. Me sirvieron para cubrir gastos y acumular experiencia, pero me repateaban emocionalmente. Escribo desde siempre, mi presencia en la Red es rastreable desde hace más de una década. Hace años descubrí que mi Ego tenía más capas que una ilustración de Photoshop gracias a una hostia de la vida. Me sumí en una depresión fenomenal de la que salí gracias a mi Maestro de Reiki. Me maravilló lo que el Reiki hizo conmigo, así que metí de lleno. Pero me faltaba algo más, así que me sumergí en la investigación y práctica de más herramientas hasta encontrar el Eneagrama. Trabajo con él desde hace cinco años y cuanto más tiempo pasa, más me sorprende, por su gran valor como herramienta de autoconocimiento y evolución personal. Cuando llegó el momento, empecé a ayudar a otras personas a ayudarse... en plan Jerry McGuire pero sin la cara de desesperación.